El peso de las estadísticas

Quedará en la estadística

La selección de fútbol de Chile llevaba ganados hasta ayer 10 partidos seguidos jugando en Chile, una racha inédita que pretendía seguir agrandando, sobre todo considerando que el rival era el, por estos días, modesto Bolivia. Apostar en contrario, es decir, que perdiera o empatara, era derechamente temerario atendidos el nivel futbolístico actual de cada país; sin embargo estadísticamente era bastante razonable, pues rachas tan largas son poco frecuentes, incluso en selecciones con más pergaminos que la nuestra.

Razones que expliquen por qué no se ganó pueden haber muchas, desde la mala suerte hasta que no se jugó como cuando los puntos son importantes. Convengamos que Bolivia jugó lo justo y necesario y aprovechó las dos oportunidades que tuvo para anotar. Chile por el contrario, tuvo muchas más oportunidades y de no ser por la actuación del arquero boliviano, se podría haber ganado el partido. Pero eso es historia y la estadística es la que prevalecerá.

La lección para nosotros aquí es que no importa cuál sea la naturaleza de los hechos que estamos analizando, la historia pasada (estadísticas) siempre son un elemento a considerar cuando se quiere estimar un resultado, incluso cuando tenemos algún grado de influencia en ellos, como por ejemplo en el fútbol. En el caso de Loto, y de cualquier otro juego de azar, que supone la independencia de los sucesos entre sí, esto también aplica, más aún cuando hay una gran cantidad de información.

El número 3, por ejemplo, estuvo 11 veces apareciendo en los datos del Apostador como uno de los que llevaban más tiempo sin salir, hasta que finalmente lo hizo cuando completó 22 sorteos; estadísticamente, sólo 2 veces había demorado más tiempo sin salir, por lo que era probable que saliera en cualquier momento. No podemos saber exactamente cuándo sucederá, pero al menos tenemos una aproximación. Al menos eso es lo que yo creo.

Nuestra percepción de los números

Cada uno ve lo que quiere ver

La forma en que nos relacionamos con los números tiene mucho de antojadizo y es común creer que estamos regidos por alguno en particular. A veces nos parece que algún número nos persigue, lo vemos en todas partes y sentimos que en ése momento es cuando debemos jugarlo. Pero en general, son muchas las personas que están expuestas a los mismos estímulos, y sin embargo cada una percibe un número distinto que lo atosiga. Esto tiene que ver con que sólo vemos lo que queremos ver y desechamos o ignoramos aquello que nos incomoda o disgusta.

Así pues, cuando se trata de resultados del Loto, nos parece que un número determinado o alguna pareja u otra combinación de ellos ha salido mucho últimamente, cuando en realidad sólo recordamos las veces en que efectivamente aparecieron y olvidamos el resto. Sin ir más lejos, piense cada uno qué número le parece que ha salido mucho en los últimos sorteos. ¿El 6? En realidad ha salido dos veces en los últimos cinco sorteos del Loto, pero también ha salido en la Revancha (en tres de los últimos cinco) y en el Desquite (en dos de los últimos cinco), y además han aparecido varios números terminados en 6.

El ejercicio fue realizado con un número que yo escogí, pero cada uno podría repetirlo de acuerdo a sus propias inquietudes. Más de alguno se llevará una sorpresa al constatar que lo que creía no es tan real. Así como nuestro número no es tan frecuente como creíamos, vemos que hay otro(s) que son tan o más frecuentes que el nuestro y no nos habíamos percatado. Echar una ojeada a las estadísticas es una excelente forma de confirmar cuán correctos o errados estamos.

Los números soñados

Un sueño hecho realidad

Cuando se trata de historias de ganadores del Loto, todos hemos escuchado el proverbial “los soñé” cuando se les pregunta cómo escogieron sus números. Yo raramente me acuerdo lo que he soñado, y las pocas veces que lo hago, casi nunca se trata de números, no al menos los que importan para el Loto.

Es un misterio para mi cómo puede alguien soñar precisamente con los números que serán los ganadores de un próximo sorteo. ¿Se verán como en una cartilla?, ¿irán volando?, ¿el soñador los irá descubriendo a medida que transcurre el sueño?; ustedes tendrán sus propias teorías. Y éste es el primero de los problemas; el siguiente no es tan menor: ¿qué hace el soñador cuando despierta?, los anota inmediatamente, o es capaz de rememorar el sueño cuando quiera, o su acompañante los anota mientras Morfeo los balbucea. Como sea, después de una noche reparadora, el personaje tiene a su disposición seis números para jugar.

Si por esas casualidades, a usted amigo que, al igual que yo nunca le ha pasado algo semejante, se encontrara con estos seis números mágicos anotados en un papelito, ¿se atrevería a jugarlos? Apuesto que sí, incluso si nunca ha jugado antes al Loto. Ahora, de aquí a que los números resulten realmente ganadores, hay un trecho enorme.

Tal vez este sea el caso del último ganador del Loto, que se llevó más de 2.600 millones de pesos por su gracia. No sé que será más frustrante: tener la seguridad de que los números ganadores no se pueden soñar, o que sabiendo que sí se puede, yo no tenga la capacidad de hacerlo. En fin, siempre se puede soñar despierto y en esas condiciones invariablemente encuentro la combinación ganadora. Lástima que hasta ahora nunca haya coincidido con la de Polla.

Estadísticas de Octubre

Lo que miras no es lo mismo que ves

Si alguien nos preguntara de repente “¿cuál es la diferencia entre ver y mirar?” probablemente sin pensar contestaríamos “¡ninguna!”. Pero aunque ambas palabras impliquen el percibir lo que se presenta ante nuestros ojos, no son lo mismo. El ver es más bien una forma pasiva de observar: vemos lo que se muestra a nuestros ojos. El mirar en cambio es una observación activa: miramos lo que nos llama la atención o aquello que estamos buscando. Esta sutil diferencia también se puede aplicar cuando se habla en forma figurada: “ya veo” cuando alguien nos expone algo que desconocíamos; “no lo miro así” cuando damos nuestra opinión sobre algo.

Aplicado a las estadísticas, es bastante distinto “ver” que “mirar”. En el primer caso más que nada tomamos conocimiento de que existen pero no obtenemos ningún provecho de ellas; en el segundo, buscamos por algún dato específico del que queremos conocer más. Por lo mismo, cuando vemos las estadísticas, todos percibimos lo mismo, más o menos, pero nuestra mirada es la que hace que algunos datos resalten más que otros, y claro, cada mirada es distinta. Por eso no es extraño que algunos de ustedes no se expliquen por qué el Apostador no informa sobre tal o cual situación.

Precisamente, de esto se trata: lo que se muestra en la página es una mirada de alguien en particular, pero en ningún caso es definitiva. Por otro lado, no es práctico entregar estadísticas sobre todos los números o pares o primos, etc., pues para más de alguno muchas de ellas no tendrán sentido, y lo que es peor, muy posiblemente más de algo se quedaría fuera. Y para que se vayan acostumbrando, aquí les dejo las estadísticas de Octubre y su detalle.