Estadísticas de Julio

Esperando por la lluvia, el Loto o la Copa

Esperando por la lluvia, el Loto o la Copa

Se fue el primer semestre del año (¡cómo pasa el tiempo!) y nos ha dejado los tres pozos del Loto acumulados: el Loto propiamente tal, con 8 sorteos sin ganador y 1.280 millones estimados a repartir, la Revancha con 25 sorteos sin ganador y 1.370 millones acumulados, y por último el Desquite, con 23 sorteos sin ganadores y 850 millones acumulados. Y aunque la suma total asciende a 3.500 millones, este sorteo no es ni por asomo el que más dinero ha acumulado, ocupando el lugar 27 junto al sorteo 3663 entre los 793 jugados. Desde luego existen 14 sorteos donde sólo el premio del Loto fue mayor que los actuales 3.500 millones totales.

En el mes de Julio se han realizado 67 sorteos, en los cuales el Loto ha tenido 10 ganadores, en 8 sorteos, que se repartieron la friolera de 11.530 millones. En la Revancha también hubo 8 sorteos con un ganador cada uno, los que se repartieron 3.040 millones. Por último, en el Desquite ha habido 6 ganadores en sendos sorteos con 2.100 millones en premios. El mes de Julio ocupa el sexto lugar entre los meses con más ganadores (24), el tercero con más sorteos con ganador (22) y el cuarto con más dinero repartido (16.670 millones). Aquí les dejo las estadísticas usuales del mes, en resumen y detalle, donde podrán comprobar alguno de estos datos.

Desde que se utilizan 41 números en el Loto, sólo ha habido un sorteo realizado en un día 2 de Julio como corresponde al de hoy. Sin embargo si consideramos el primer sorteo de Julio, éstos son 5 y en el Loto siete números han aparecido 2 veces (2, 8, 9, 11, 15, 26, 34), otros dieciséis salieron 1 vez y dieciocho no han salido nunca. En la Revancha el número 31 ha salido 3 veces y diecinueve números no han salido nunca. En el Desquite el número 20 ha salido 3 veces y diecisiete números no han salido nunca. Son pocos casos como para sacar alguna conclusión, pero como digo siempre, es mejor saberlo que no.

A llorar a la FIFA

Casi llegamos a penales. Nos hicieron trampa!

Casi llegamos a penales. Nos hicieron trampa!

Ya han pasado varios días desde de que la selección chilena de fútbol derrotara a “su similar del Uruguay” (siempre quise escribir este clisé del periodismo deportivo). No necesito decir lo que han dicho los uruguayos al respecto, sólo especulo sobre lo que les faltó decir: “ … nosotros vinimos a ganar la Copa América, no a jugar fútbol”. Pretextos para justificar su inapelable derrota han sido muchos, desde insinuar que el árbitro estaba comprado o que existe una conjura internacional para perjudicar al Uruguay, hasta decir que Chile jugó en forma desleal o antirreglamentaria.

Lo de los uruguayos no es extraño, es inherente a todos los jugadores de fútbol en general (incluidos los chilenos) y, últimamente de casi toda actividad: la culpa siempre es de los demás, nosotros siempre hacemos lo correcto y por lo tanto somos los legítimos ganadores y si no es así entonces alguien externo es el responsable. En el caso del partido, lisa y llanamente, los uruguayos jugaron pensando en ir a penales, utilizando el recurso de los desesperados, apostando todas sus fichas a una tómbola. Jugaron a no perder y cuando se vieron 1-0 abajo, su desesperación fue total porque sabían que no tenían ninguna posibilidad de hacer un gol. ¿Quién diría que un equipo así continua una tradición de un país que ha ganado 15 copas continentales? Es probable que existan algunos que defiendan la forma de jugar de los uruguayos, pero a mí siempre me ha parecido mezquina, mañosa y últimamente pobre técnicamente; sus mejores armas son ahora la boca y la historia. Un fútbol miserable. El resto es anécdota: lo que pasa en una cancha de fútbol se queda en la cancha.

No será el último partido entre Chile y Uruguay, ya se vienen las eliminatorias del próximo mundial, y seguramente tendremos polémicas y recriminaciones, manos negras e indignadas declaraciones, pero por esto es, entre otras cosas, que nos gusta el fútbol. Ojalá estemos nuevamente en el bando de los ganadores. Mientras tanto tenemos el resto de la Copa y obviamente, el Loto que se sigue acumulando.

Todo listo, todo dispuesto

Un partido con historia

Tú ¿y cuántos más?

Se viene la Revancha con todo. Y aunque estoy pensando en el Loto, esta reflexión también es válida con el fútbol, pues el próximo miércoles 24, día de san Juan, se enfrentarán una vez más Chile y Uruguay, por cuartos de final de la Copa América, y cuyo último partido jugado en Chile terminó con una victoria de los uruguayos (1-2), pese a que no fueron los dominadores del encuentro.

En ambos casos el premio es bastante grande: un par de millones de dólares es lo que se estima a repartir en el sitio de Polla en el caso de la Revancha del Loto, y en la Copa América es el paso a la semifinal contra un contrincante en apariencia más débil (Bolivia o Perú). Así mismo, en ninguno de los dos casos el ganador es seguro. En lo que se refiere a la Revancha, ya van 21 sorteos sin ganador, pero de los 70 sorteos en que ha habido ganadores en la Revancha, en 8 ocasiones los ganadores aparecieron después de jugarse 22 o más sorteos sin que los hubiese, siendo lo máximo 34 sorteos sin ganador. Y en cuanto al fútbol, de los 77 partidos jugados contra Uruguay, se han ganado 16, empatado 18 y perdido 43. Pero ellos no cuentan hoy con su mejor carta, Luis Suárez, por un incidente ocurrido en el pasado Mundial y que ya comentamos anteriormente, así que yo creo que las probabilidades están de nuestro lado.

No queda más que jugar al Loto con Revancha mañana y a sentarse a disfrutar un buen partido de fútbol el miércoles. Eso sí, jugar al Loto te saldrá bastante más barato que ir al estadio, pues si no compraste la entrada con anticipación, hacerlo en la reventa te va a costar más de veinte veces su valor original. Bueno si aciertas al Loto, la Revancha o incluso el Desquite mañana, el costo será un pelo de la cola.

Auge y caída del rey Arturo

¿Volveremos a ver esta escena?

¿Volveremos a ver esta escena?

Hasta el día de ayer estábamos hablando de fútbol, incluso quiénes no son muy fanáticos. Pero a partir de hoy la Copa América va a pasar a segundo plano gracias al accidente protagonizado por Arturo Vidal en su cavallino rampante, básicamente porque la suerte de la selección chilena se va a asociar irremediablemente a este caso. Es casi un hecho que el rey Arturo no estará en el partido contra Bolivia y, aunque yo creo que igual se va a ganar, si no se logra, no serán pocos los que atribuirán su ausencia como factor determinante en el resultado. Y así va a ser con cualquier partido que Chile tenga por delante en este campeonato si es apartado del plantel.

Como todos, yo tengo mi opinión acerca del destino de Vidal tras este episodio pero en vez de exponerla, prefiero que los organismos competentes tomen su decisión y como siempre, yo podré estar o no de acuerdo con ellos. Sin embargo me gustaría ponerme en la situación de Arturo en estos momentos y elucubrar lo que estará pasando y pensando. Pero no puedo: yo provengo de una familia bien constituida, tuve acceso a educación y guías permanentes durante mi crecimiento; no me he enriquecido ni tampoco hecho famoso prácticamente de la noche a la mañana. ¿Qué lo llevó a hacer lo que hizo y qué motivaciones tuvo? Ni idea.

Lo que sí tengo claro es que volverá a suceder; tendremos suerte si no es Vidal otra vez, pero seguramente vendrán otros y se mandarán los mismos numeritos, porque nadie aprende de las experiencias ajenas y algunos ni siquiera de las propias. Tengo una pena enorme. Arturo ya había recibido anteriormente un castigo siendo apartado por 10 fechas de la selección y después de eso parecía que había enmendado el rumbo de su carrera. He aquí una lección: a caballo desbocado siempre la rienda corta.